martes, 27 de abril de 2010

Salida Extraordinaria 50 Aniversario Virgen de la Palma




















































Fotografías: Alamares

sábado, 24 de abril de 2010

Descendimiento y Esperanza 2010







jueves, 22 de abril de 2010

Cristo de la Angustia y Virgen de la Misericórdia Semana Santa 2010










El amigo Benítez nos trae estas fotografías de la Estación de Penitencia del Cristo de la Angustia y la Virgen de la Misericórdia este Martes Santo Pasado.

lunes, 12 de abril de 2010

Paso a Paso (II)

El lunes santo contó con la ya esperada estación de penitencia de las nubes borrascosas, que ya es penitencia, junto a las siempre temidas isobaras que, quién sabe, formaron un vivo cuerpo de nazarenos con el fin de que el más Humilde de los Humildes, no tuviera que perderse por entre los enrejados olivos buscando el aliento divino para soportar todo el peso de la ingratitud.

El Señor del sudor sanguinolento, el de la suplicante mirada clavada en el cielo esperando un milagro y arropado por todos sus fieles, no pudo recorrer las calles, no por la siempre temida lluvia que caía como aliada de un largo y tedioso invierno.

Que no. Que no fue la lluvia la que nos impidió que nuestras pupilas se impregnaran de oraciones. Era, simplemente, que Dios, estaba llorando a lágrima viva para que su Hijo, el de este y del otro mundo, no tuviera que pasar el mal trago de pedir clemencia.

Que no. Que no era lluvia. Era el llanto desgarrado de quien, desde su glorioso cielo, quiso demostrarnos que, la carne de su carne, le dolía en lo más profundo de su ser.

Mientras tanto, la Mujer que lo tuvo en sus entrañas, y a pesar de no poder ocultar su Dolorosa pena, sintió el alivio de quienes a su lado, compartían el mismo dolor.

No fue, aunque pudiera parecer lo contrario, una noche triste de lunes santo sin santos en la calle. En todo caso, una clara y manifiesta demostración de que el cielo existe y que Dios, nuestro verdadero Dios que tanto y tanto nos ama, nos quiso hacer ver que las gotas de lluvia que empapaba, no solo las calles, sino nuestros corazones, era el llanto desconsolado de un maravilloso Padre que, haciendo de tripas corazón, quiso aliviar el dolor de su Hijo predilecto.

Que no. Que el lunes santo no llovió. Tan solo que Dios no pudo reprimir el sentimiento que el embargaba. No solo por Cristo, también por todos nosotros.

Gabriel Enrique Sardina Sánchez

miércoles, 7 de abril de 2010

Domingo de Ramos 2010 en Blanco y Negro








martes, 6 de abril de 2010

Paso a Paso (I)

El sol de una primavera recién cocida en los alfares del cielo, se asomó tímidamente al balcón reluciente de San Roque, para obsequiarnos con la luz cegadora de una Virgen guapa y de un Hombre que entraba triunfalmente en el Jerusalén pacense.

El Domingo de Ramos, aún sin estrenar, como mandan los cánones añejos y sin que se nos cayeran las manos, se llenó de gloria. La misma de siempre pero distinta a la vez. Una gloria esperada por los que, quizás un poco pesimistas, sabemos que es el principio del final.

Cruz de guía dorada y reluciente, aletear de palmas inclinadas a los vaivenes del paso, a veces sereno, de unos jóvenes nazarenos y nazarenas que se merecen un cambio radical en las túnicas con las que se revisten cada año. La multiplicación de tonalidades y los desmesurados antifaces sobrados de tela, manos sin guantes, calzado nada adecuados es algo que tiene que empezar a plantearse la Junta de Gobierno de la Hermandad, tras haber acometido la nada fácil tarea de poner cada año en la calle dos magníficos tronos.

El vestidor de las Sagradas Imágenes, ha sabido darle un aire nuevo a cada uno de los dos pasos, mereciendo un sobresaliente al desposeer a Cristo Rey de sus potencias y ataviarlo al modo hebreo. Con respecto a la Virgen de la Palma sobra cualquier comentario. Su belleza de mujer sanroqueña traspasa el corazón de quienes la contemplan bajo su soberbio palio. Magnífica entrada en la Carrera Oficial (a la que habrá que dedicar un capítulo aparte) a los sones de las dos excelentes bandas que, con un amplio y selecto repertorio, hicieron posible que los costaleros sin costal, se entregaran con fe a su siempre dura y dolorosa labor. Costaleros, por cierto que, en su gran mayoría, rondan la madurez y que, por si fuera poco, también ponen la cerviz el resto de la semana santa llenando de emoción las calles pacenses, muchos de ellos pertenecientes a la Asociación de Costaleros y Capataces “San José” de Badajoz.

Como era de esperar en tan esplendoroso día, la ciudad congregó a una ingente multitud ávida de Semana Santa y a todo un barrio que, tanto a la salida como a la recogida, en este último caso con toda la candelería encendida como así mismo los guardabrisas del misterio, quisieron estar cerca de las imágenes en las que tienen depositadas su fe, que no es poco tal como andan los tiempos últimamente.

Si la memoria no me la juega, quiero recordar que la Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma, fue la primera que propuso a las camareras vestir la típica mantilla española, algo hoy en día habitual en otras hermandades. Sin embargo, esta exquisita y elegante prenda, se ve empañada con el adorno floral que, querámoslo o no, rompe toda la estética. Con la medalla de la Cofradía es más que suficiente. No se puede olvidar que se trata de una estación de penitencia y no de un festejo taurino, por lo tanto, esos reventones claveles rojos están sobrando. Por otra parte, tanto la peineta como la mantilla (a la que dedicaremos, como no, otro extenso capítulo), se debe de lucir el Jueves Santo mientras que se visitan los sagrarios. Con esto queda suficientemente claro que se puede presidir el paso de palio con un atuendo acorde con la celebración, siempre de color negro, y repito, con la medalla de la corporación.

Por lo demás, un domingo inolvidable, irrepetible. Dios y su Madre de la Palma salieron a la calle para ofrecernos su infinito mensaje de amor.

Gabriel Enrique Sardina Sánchez

lunes, 5 de abril de 2010

Te has ido casi sin darme cuenta


Como si de un suspiro se tratara, así te has ido, callada, silenciosa, muda ..., queda en mi sentido el olor a incieso y a cera y en mi oido el ronco sonar de los tambores y del resto de marchas procesionales . Has pasado casi sin darme cuenta, un año esperándote para que aparecieras entre palmas y olivos y te despidieras allá en el Convento de Santa Ana gloriosa y resucitada.

Siete días de gloria, siete días de recorrer las calles de mi Badajoz buscando la esquina donde verte mejor, donde escuchar solo el rachear de unas zapatillas costaleras, donde quedarse el alma en vilo en esa levantá justa y precisa, donde ver tu cara de agonia y el dolor de los puñales clavados en tu corazón.

Este año como otros, en la madrugada del Viernes Santo, busqué la Paz y como milagro saliste a mi encuentro, te vi venir despacito, entre un monte de claveles rojos y nos encontramos ..., sólos Tú y yo ... qué alegria Padre. Aquí estoy soy yo, tu hija .

Sabes ? , tu nombre ó tu advocación poco importan: como Palma, Dolores, Amargura, Misericordia, Mayor Dolor, Esperanza, Soledad, Lágrimas o Aurora has recorrido Badajoz tras tu amántisimo Hijo. Un año esperándote ... y hoy con lágrimas en los ojos rezo por esta Semana Santa más que me has dado, sólo me queda seguir esperando y orando para que dentro de 365 días vuelvas a aparecer y sentir que entro de nuevo en LA GLORIA.


Isabel Oliveira
Related Posts with Thumbnails