Usaban zapatillas blancas, no por comodidad, si no por penuria. Posiblemente no eran hombres de fe, sin embargo sus cervices soportaban con crudeza todo el peso del cielo en la tierra. Y todo ello por una escasa soldada que buena falta hacía en casa. Algunos, tras el sacrificio y con el cuerpo doliente, se conformaban con poder llenar un minúsculo vaso de tinto. Bien merecido lo tenían.
Si para ellos la vida les había pillado sin esperanza, la Semana Santa suponía un pequeño aliciente económico con el que llevar un poco de alegría al hogar. Del tajo diario a la Iglesia de turno, sin tiempo para el descanso a lo largo de siete días. Como si hubieran sido setenta veces siete. Daba lo mismo. Y cada atardecer, con las manos aún resecas de cemento y escombros, se alineaban en las trabajaderas para que el maestro Caldito se convirtiera en sus ojos.
Desconocían lo que es una chicotá, los cuatro zancos por igual, el paso racheao. Con llevar el ritmo de los monótonos tambores era más que suficiente para que el paso avanzara pausadamente en su extenso recorrido. No se aplaudían las levantás ni se estilaban los aguadores. Sudor y quemazón, aliento reseco, zapatillas desgarradas y un deseo irreprimible de llegar a la codiciada meta. Tan solo la voz del capataz y el sonido del martillo y el pensamiento puesto en la justa recompensa que llegaría cuando el paso de la Virgen cruzara el dintel, siempre complicado, de su bendita casa.
Ya de madrugada y con las cien pesetillas en el bolsillo, buscaban con afán alguna taberna en la que regalarse el preciado líquido con el que olvidar la poca fortuna de su existencia.
Y así un día y otro, un año y otro, con las lógicas y justas reivindicaciones salariales en un convenio colectivo nunca escrito y que las Hermandades y Cofradías no podían asumir pues la olla daba para caldo y con poca sustancia por cierto.
Después pasó lo que pasó y la mecanización rompió el encanto de una Semana Santa ya en un terrible deterioro hasta que el ímpetu de la juventud volvió a poner las cosas en su sitio.
Nadie, absolutamente nadie, puede negar que aquellos, los de entonces, también eran costaleros. Asalariados, como se dice ahora, pero costaleros al fin y a la postre. Simplemente que la necesidad era mucha y el hambre les acechaba en una sociedad donde el futuro era una utopía.
Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
lunes, 31 de agosto de 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Ensayo de los Javieres
Hoy os muestro unas fotografías de una mañana de ensayo de la Hermandad de los Javieres de Sevilla .
viernes, 28 de agosto de 2009
De una madre a otra Madre.
De una madre a otra MADRE¡¡¡¡
Todavía ando recogiendo figuritas del belén, decoración festiva, sacudiéndome trozos de polvorón y regalos ; aprovechando y mirando la caducidad de alguna que otra delicia navideña para seguir “ atacando “ o bien esperar para satisfacer esos “ bajones de azúcar “ que a veces nos achacan a las mujeres
En la habitación , el ordenador encendido y en él Radio Las Cofradías.
Madre mía ¡¡¡¡¡ que cosquilleo ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ entro en la página de la Asociación de Costaleros: FALTAN 68 DIAS PARA EL DOMINGO DE RAMOS y vuelve otra vez la misma frase FALTAN 68 DIAS …; cierro los ojos y echo la vista atrás y me veo con mi faja y mis zapatillas y mi Virgen de Las Lágrimas esperándome para que junto con mis compañeras seamos sus Benditos Pies por las calles del Casco Antiguo de Badajoz.
Nadie mejor que una Madre para entender y comprender a otras madres . Su presencia consoladora, ese pañuelo entre sus manos, que no se si es para enjugar sus lágrimas o para ir recogiendo las nuestras.
Y allí estaba yo ese día para compartir de Mujer a mujer de Madre a madre nuestras penas. Una Madre que ha perdido a su Hijo y otra madre que llora por la llegada del suyo, que nunca nacerá de sus entrañas y por el que no pasará dolores de parto.
Allí en mi trabajadera recé a mi Madre, y mientras mis plegarias llegaban a Ella, le pedía fuerza: fuerza para que mis pies siguieran hasta el final siendo sus Pies, para soportar el peso, para animar a mis compañeras de cuadrilla y sobre todo por mi hijo.
Si, mi hijo, ese hijo por el que llevo ya rezando casi dos años, que no llevará nuestra sangre pero al que le daríamos hasta la última gota de la nuestra, que llevará con orgullo nuestros apellidos y al que cada noche beso en la frente y te encomiendo MADRE ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Dos años de plegarias al cielo,
Dos años de dolores, por amor MADRE¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Volveré este año a llevarte Madre, y mientras sea tus pies por este bendito Badajoz, no te olvides Madre del hijo, al que no podré dar la vida. Cuida de él, como cuidas de nosotros y desde allí arriba en la inmensidad del cielo, donde se que están sus abuelos, vela por él. Aquí su padre y su madre lo están esperando.
Te queremos hijo ¡¡¡¡¡
ISABEL OLIVERA LASO
-costalera-
Piedad en la plaza de la patrona.
Apartir de ahora tenemos a un nuevo colaborador en el Blog, Zacarias que algunos ya lo conocemos por su gran pasión y la de su familia hacia este mundo cofrade, gracias Zacarias por colaborar en este blog cofrade y pacense.
Hoy como primera colaboración nos trae a esta Sala de Cabildos una fotografía del paso de Nuestra Sra de la Piedad en la Plazuela de la Soledad.
jueves, 27 de agosto de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
Semana Santa en Cartagena
Aquí tenemos un vídeo de la Semana Santa de Cartagena en el que como curiosidad si os fijáis podemos ver que todo el cuerpo de nazarenos va andando al mismo compás
Besapies a Nuestro Padre Jesús del Prendimiento.
martes, 25 de agosto de 2009
Primer video de Semana Santa Hermanos Lumiere 1898
Primer vídeo de Semana Santa realizado por los hermanos Lumiere en Sevilla en el año 1898.
Jesús de las Penas realiza su estación de penitencia.
Jesús de las Penas realiza su estación de penitencia.
lunes, 24 de agosto de 2009
Mi Paz os dejo, Mi Paz os doy.

(A Isabel Oliveira Laso, eterna amiga)
Reconozco mi pecado: No fui a verte la última madrugada pues, para qué negarlo, no me hallaba con el atrevimiento irresistible para aguantar el tiroteo de tus ya agonizantes ojos, con la invencible mirada de tu violento martirio. Ojos embriagados de sufrimiento y pulcramente llenos de ternura y hasta compresión con los que, con nuestro proceder cotidiano, te seguimos negando aún sabiendo que cada imperfección, es un nuevo y tosco clavo que va directo, no solo a tus benditas manos, si no a lo más profundo de tu ternura. No tuve la valentía y el coraje de verte ya mortificado junto a la sombra de la muerte.
Además, sentía cierto temor de no contemplar los rasgos que te imprimió tu padre, Santiago Arolo, cuando tan solo eras materia inerte, sin la savia de tu divina madera. Sí, miedo y escalofríos de volverme a encontrar de frente con tu nueva faz tras pasar por el quirófano del imaginero que te robó tus esculturales y varoniles facciones. Las que siempre hemos contemplado rogándote que nos ayudaras a soportar la cruz que, al igual que Tú, nos ha tocado sobrellevar.
Y ahora, rejuvenecido pero con la misma PAZ de siempre, con qué mansedumbre nos sigues diciendo: “Coge tu cruz y sígueme. Más pesa la mía y la soporto”.
Cuantas veces, Cristo mío, en esas madrugadas eternas, he ido a tu lado observando el estremecedor silencio de los muchos pacenses que te han contemplado en tu austera parihuela. Cuantas plegarias al viento, cuantas lágrimas a flor de piel rogándote PAZ para nuestros afligidos pesares. Porque, tú, Cristo de la Paz, eres la balsa donde apoyar nuestra quebradiza fe en este mar de bravías olas de la incomprensión, de la injusticia, del odio, del desamor, de la envidia, de los inocentes a los que no les da tiempo ver la luz de la vida…
Ya se lo anunciaste a los doce elegidos: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”. Sin embargo, Señor de la Madrugada, Señor de San Roque, no se porqué hacemos oídos sordos a tus santas palabras que, hoy más que nunca, nos son indispensables para resistir los azotes de una sociedad harapienta y cruel que tan solo aspira a vivir sin ti, Tú, que eres indispensable en la vida y en la muerte.
Acude a nuestra llamada
y enséñanos de nuevo a amar.
Danos tu credo cada día,
Santo Cristo de la Paz.
Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
viernes, 21 de agosto de 2009
Procesion Magna año 2002...
El colaborador Luis Manuel nos trae esta fotografía del paso del Descendimiento durante la procesión magna del año 2002 en la que participaron cientos de costaleros para portar todas las imagenes que realizaron estación de penitencia.
Complicadas escaleras...
Aquí os traigo un pequeño vídeo del año 2000 de la salida del palio de nuestra Virgen de las Lágrimas en el que se puede comprobar la dificultad y el complicado trabajo que tienen que realizar su cuadrilla de costaleros.
miércoles, 19 de agosto de 2009
El que colocaba la cera ...


El que colocaba la cera, limpiaba la candelaria , arreglaba La Borriquita, hacia de capataz y un sin fin de trabajos más en su hermandad ese era por entonces Don Luis Manuel Leal Villares y le pongo el Don delante de su nombre pues aunque no tenga títulos académicos si tenia las ganas de trabajar pero cuando digo de trabajar quiero decir en cualquier puesto y sin amilanarse en ninguno y otra cosa muy importante es que supo dar ejemplo y hacer grupo.
Luis Manuel empezó en este mundo cofrade desde niño en su época de monaguillo ya le gustaba pasar mucho tiempo con el gran Santiago Arolo, con Julian , Paco Sánchez, hombres que le hicieron despertar en el el amor por la Semana Santa y sus Cofradias deseando que llegara el Domingo de Ramos para sacar su hábito de nazareno con su capa roja y realizar estación de penitancia con Cristo Rey o ir un Viernes Santo bajo las trabajaderas del amor de su madre llamada Soledad ,Soledad como una de las perlas que le hicieron sentirse el hombre mas feliz y que colmo sus deseos y los de su mujer junto con su otra perla llamada Marta.
Luis Manuel fue integrante de esos primeros locos que quisieron portar nuestros pasos en la Semana Santa de nuestra ciudad y que con su juventud y su ilusión hicieron posible que hoy en día tengamos todos nuestros pasos sin ruedas y con las trabas que les pusieron para conseguir su sueño es un milagro que hoy en día estemos como estamos.
Al amigo Luisma se le metió en la cabeza otra historia y fue la de formar la cuadrilla de costaleros de la Virgen de la Palma y también lo consiguió pues en el año 1995 salió por primera vez la cuadrilla. Este hombre junto a otros compañeros hicieron nueva la parihuela con la que procesiona el Cristo de la Paz y también era el sonido ronco de ese timbal de la madrugada del Viernes Santo pacense que anunciaba que llegaba el Cristo de La Paz. Que mas puedo decir de este cofrade que ha salido de costalero en muchas de las cofradías de nuestra ciudad pues si porque como buen costalero estuvo para servir y lo demostró durante muchos años por eso hoy quería dedicarte estas letras amigo Luis Manuel a ti y a todos esos que lo mismo colocaban la cera que ...
Luis Manuel empezó en este mundo cofrade desde niño en su época de monaguillo ya le gustaba pasar mucho tiempo con el gran Santiago Arolo, con Julian , Paco Sánchez, hombres que le hicieron despertar en el el amor por la Semana Santa y sus Cofradias deseando que llegara el Domingo de Ramos para sacar su hábito de nazareno con su capa roja y realizar estación de penitancia con Cristo Rey o ir un Viernes Santo bajo las trabajaderas del amor de su madre llamada Soledad ,Soledad como una de las perlas que le hicieron sentirse el hombre mas feliz y que colmo sus deseos y los de su mujer junto con su otra perla llamada Marta.
Luis Manuel fue integrante de esos primeros locos que quisieron portar nuestros pasos en la Semana Santa de nuestra ciudad y que con su juventud y su ilusión hicieron posible que hoy en día tengamos todos nuestros pasos sin ruedas y con las trabas que les pusieron para conseguir su sueño es un milagro que hoy en día estemos como estamos.
Al amigo Luisma se le metió en la cabeza otra historia y fue la de formar la cuadrilla de costaleros de la Virgen de la Palma y también lo consiguió pues en el año 1995 salió por primera vez la cuadrilla. Este hombre junto a otros compañeros hicieron nueva la parihuela con la que procesiona el Cristo de la Paz y también era el sonido ronco de ese timbal de la madrugada del Viernes Santo pacense que anunciaba que llegaba el Cristo de La Paz. Que mas puedo decir de este cofrade que ha salido de costalero en muchas de las cofradías de nuestra ciudad pues si porque como buen costalero estuvo para servir y lo demostró durante muchos años por eso hoy quería dedicarte estas letras amigo Luis Manuel a ti y a todos esos que lo mismo colocaban la cera que ...
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